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Arc’teryx Presents – Who We Are: The Science Behind Gore-Tex

Arc’teryx Presents – Who We Are: The Science Behind Gore-Tex

REFERENCIA – BIOGRAFIA.

(4) Arc’teryx Presents – Who We Are: The Science Behind Gore-Tex – YouTube.

 

MONTAÑISMO Y EDUCACION AMBIENTAL

Texto acordado en el IV Seminario de Espacios Naturales Protegidos y
Deportes de Montaña. Covadonga, 21 de abril de 2007.

Introducción
El montañismo ha estado ligado desde sus orígenes en España y Europa a un
deseo de explorar y conocer el medio natural mediante la práctica de una actividad
deportiva cuya esencia pasa por el respeto a la naturaleza y el aprendizaje de
valores y actitudes positivos para la persona y la sociedad.

Los pioneros del montañismo en nuestro país han sido en su mayoría
geólogos, botánicos, geógrafos y especialistas en el conocimiento del territorio,
que exploraron las montañas, para conocerlas mejor, estudiarlas y darlas a
comprender al resto de la sociedad bajo las premisas del respeto y la
contemplación pausada.

La creación de las primeras entidades excursionistas
(como la Asociación Catalanista de Excursiones Científicas fundada en 1876,
actual Centre Excursionista. de Catalunya, la Sociedad de Ciencias Naturales
Aranzadi, la Sociedad Excursionista Manuel Iradier o la Real Sociedad de
Alpinismo Peñalara, entre otras) han estado estrechamente vinculadas a
sociedades científicas y de historia natura, así como a movimientos educativos
como la Institución de Libre Enseñanza.

En concreto, Giner de los Ríos fue uno de los más destacados impulsores de esta Institución

y de diversos movimientos científicos, pedagógicos y recreativos alrededor de la Sierra de

Guadarrama, que aportaron una nueva perspectiva de la educación en la que la montaña era

la mejor escuela de la vida.

Por este motivo clubes de montañismo y educadores de la
época confluyeron no solo en la montaña como terreno de juego y conocimiento,
sino que compartieron los sentimientos de defensa de la montaña ante la
degradación y la ausencia de una ética de defensa ambiental en la sociedad urbana.
El origen del montañismo tiene una fuerte vinculación al conocimiento del
medio, motivo por el que un gran número de clubes disponen además de secciones
relacionadas con la historia natural, la cultura popular, la fotografía en la
naturaleza o la botánica.

El papel de estas Entidades y las Federaciones a lo largo
de este ultimo siglo es indudable en el ámbito de la educación no reglada, ya que
generaciones de montañeros han conocido la montaña a través de la formación en
valores y actitudes que tienen muchas similitudes con los que desarrolla la
Educación Ambiental (E.A) en general.

Tras el III Seminario, celebrado en Granada, en el que se trató el montañismo
y sus implicaciones con la sostenibilidad, tenía lógica desarrollar un apartado que
cada vez tiene mayor relevancia en la sociedad urbana del S.XXI, y en el que el
colectivo montañero federado, sus entidades, docentes y guías de montaña tienen
mucho que proponer y promover para conseguir mayores cuotas de sensibilización
ambiental en aquellos que quieren acercarse por su propio esfuerzo a los paisajes.
Cualquier proceso de educación, ambiental o no, pasa por aumentar el
conocimiento, cambiar la sensibilidad y promover nuevas conductas y valores
respecto a un tema o problema.

Con la Educación Ambiental se pretende lograr
que las personas colaboren y participen activamente en la resolución de los

problemas ambientales. En definitiva, que desarrollen prácticas más respetuosas
con el medio natural – y social, pues todo está relacionado- . En el caso que nos
ocupa en este Seminario es evidente la capacidad de acción del colectivo
montañero en esta materia.

Hablar de Educación Ambiental significa hablar de un proceso continuo en el
que las personas adquieren los conocimientos, modifican sus actitudes, adquieren
nuevos valores, incrementan su capacidad de acción para desarrollar una práctica
respetuosa con el medio natural.

Este proceso permite por un lado transformar
conocimientos y aptitudes positivas en actitudes y acciones, y a su vez “aprender a
participar participando”, lo que significa una mayor capacidad de acción del
colectivo montañero hacia la conservación del medio natural.

Los ámbitos donde nos veremos involucrados en este proceso, el de la
Educación Ambiental, son principalmente la escuela, la familia y la sociedad, y el
tejido asociativo, del que forma parte el montañismo organizado.

La Educación Ambiental no reglada transmite conocimientos, actitudes y
valores ambientales, que conllevan la adopción de actitudes positivas hacia el
medio natural y social, y que se traducen en acciones de cuidado y respeto por la
diversidad biológica y cultural.

Este proceso de transmisión es el común
denominador del trabajo anónimo de cientos de clubes de montaña, federaciones,
escuelas deportivas y guías responsables de llevar grupos a la naturaleza.
A continuación se aborda la situación actual del montañismo en relación a la
sensibilización ambiental, reflexionando sobre las acciones que se vienen
desarrollando, para proponer medidas y canales que mejoren la labor social

educativa que ejerce desde hace más de 130 años el montañismo en España

El montañismo y el medio natural
1.- El montañismo no es sólo una práctica deportiva, sino además una forma
de comportamiento que favorece el desarrollo integral de la persona y de la
sociedad aportando valores educativos y sociales en relación al medio natural.

2.- El conocimiento del medio natural donde se desarrolla la actividad
deportiva es la base para garantizar un comportamiento respetuoso hacia el medio
ambiente por parte de sus practicantes, apoyándose además en protocolos y
códigos de buenas prácticas ambientales, y en el conocimiento y comprensión de
la legislación vigente que afecta al acceso y disfrute de la naturaleza.

El papel del colectivo montañero en la Educación Ambiental No Reglada
3.- La labor realizada desde el movimiento montañero a lo largo de su dilatada
historia, ha servido para conocer y valorar mejor los paisajes de forma sostenible
El montañismo ofrece al que lo practica una experiencia personal y / o colectiva
para vivir de forma intensa el paisaje.

Las diferentes modalidades deportivas del
montañismo son un buen medio para comprender el medio natural, mediante el
desarrollo de una actividad lúdico-deportiva que tiene un fuerte componente de
exploración, curiosidad y conocimiento directo de la naturaleza.

Las federaciones
y clubes deben seguir con su labor de divulgación activa y responsable de los

paisajes, siendo preciso tener en cuenta estas motivaciones y necesidades por
parte de los gestores ambientales y deportivos.

4.- El papel de las entidades excursionistas, clubes de montañas y las
federaciones con relación al sector infantil y juvenil, ha sido y es
fundamentalmente correa de transmisión de valores y como laboratorio social de
aprendizaje.

Es necesario apoyar estas iniciativas de monitores y socios que
desinteresadamente organizan desde las federaciones y clubes: campamentos,
travesías, cursos, marchas, etc., con el fin de promover acciones de sensibilización
ambiental entre los jóvenes practicantes.

5.- Desde su origen las entidades montañeras han sido pioneras en el mundo
asociativo en la protección y defensa de las montañas.

Es lógico que estén presentes en los foros de participación donde se decide, asesora y planifica la
ordenación del territorio debido a que se trata del espacio en el que se desarrollan
las actividades de montaña.

6.- Desde las vocalías de naturaleza de los clubes, se viene realizando una
tarea de divulgación y sensibilización ambiental a escala local y regional.

El resultado ha sido la transmisión de valores y éticas de conducta, basadas en la
participación activa frente a los problemas ambientales y la práctica deportiva
responsable.

Esta labor debe ser firmemente apoyada por las administraciones,
para conseguir una mayor concienciación no sólo del colectivo asociado, sino del
resto de la sociedad

7.- Desde hace más de un siglo las entidades montañeras y sus federaciones
han realizado una amplia labor en el mundo editorial excursionista, dando a
conocer paisajes y lugares en clave excursionista, normalmente bajo la premisa de
un respetuoso acercamiento a la naturaleza.

Esta tarea de divulgación
(publicaciones, charlas, organización de eventos…) responsable con el medio
ambiente, debe complementarse y coordinarse con las acciones divulgativas en el
marco de la gestión de los espacios protegidos y con otros sectores editoriales,
para conseguir una información con capacidad de involucrar a los usuarios y
lectores en la conservación y el uso responsable de los espacios naturales.

8.- En el amplio abanico de los profesionales de la montaña, los guardas de los
refugios realizan tareas y colaboraciones con los gestores de los espacios naturales
protegidos, convirtiéndose así en referentes de la sensibilización ambiental que se
desarrolla en estos espacios.

Participación, voluntariado y educación ambiental
9.- La participación es una herramienta fundamental para conseguir que las
personas que practican el montañismo estén informadas, sensibilizadas y
capacitadas para actuar en la defensa del medio natural ya que:

• Constituye un proceso por el cual el colectivo montañero desarrolla
acciones positivas hacia el medio natural y además se involucra activamente en los
órganos de participación u otros foros de los Espacios Naturales Protegidos.

• Permite que el colectivo montañero se convierta en un elemento que
comunica la importancia de conservar el medio natural a sus miembros y a la
sociedad en general y dinamiza a otras personas para que asuman ese compromiso.

• Colabora en una mejor diagnosis de la problemática del entorno, una
mayor aportación de soluciones o tareas vinculantes para todos ya que han sido
consensuadas.

• El conocimiento por parte del montañero de la realidad ambiental en que
desarrolla su actividad, constituye un recurso muy valioso para la educación
ambiental.

10.- El voluntariado ambiental en España tiene una amplia base que proviene
en parte del colectivo montañero y, por tanto, debe ser objeto de especial atención
y apoyo, sobre todo en los espacios naturales protegidos.

RECOMENDACIONES
1. Trabajar todas las partes implicadas en la mejora de la educación
ambiental de los montañeros bajo las directrices y tendencias de las últimas
conferencias nacionales e internacionales sobre medio ambiente que proponen
avanzar hacia la sostenibilidad mediante la participación de todos los agentes
implicados (federaciones, administraciones, población local, etc.).

2. Es necesario difundir y potenciar entre las administraciones públicas y
las asociaciones sin ánimo de lucro (ONG, deportivas, ambientales, culturales,
juveniles, etc.) la importante labor desarrollada por parte de los clubes y
federaciones de montañismo en materia de cursos de iniciación al montañismo y
técnicas de conocimiento del medio, como estrategia respetuosa de acercar al
ciudadano a la naturaleza.

3. La actividad montañera se ha caracterizado tradicionalmente por
practicar un conjunto de valores y comportamientos respetuosos hacia el medio
ambiente, que deben mantenerse y fomentarse en todas sus manifestaciones
deportivas (competiciones, cursos, salidas, travesías, ascensiones vivac…).

Las administraciones ambientales y las federaciones deportivas deben trabajar para
difundir los códigos de buenas prácticas ambientales, para así poder difundir de
forma más efectiva los mensajes y actitudes entre el colectivo federado y todos
aquellos grupos que sienten preocupación por las montañas.

4. La formación reglada y reconocida en el ámbito del Ministerio de
Educación tiene su máxima expresión en el Real Decreto 1913/1997, de 19 de
diciembre, por el que se configuran como enseñanzas de régimen especial las
conducentes a la obtención de titulaciones de técnicos deportivos. El montañismo
ha entrado a formar parte

– hace una década- del ámbito educativo formal y, dentro
de su formación, incluyendo a nivel curricular la formación en Medio Ambiente,
especialmente los módulos de sensibilización e interpretación ambiental.

Desde las escuelas deportivas y las administraciones se debe apoyar estas titulaciones y
establecer canales de colaboración entre los gestores de uso público de los
espacios naturales protegidos y los profesionales de la montaña, para coadyuvar a

una mejor formación en esta materia, lo que redundará en la transmisión de
valores y actitudes ambientales a las personas que guíen.

5. La red de senderos de gran y pequeño recorrido tiene actualmente
señalizados más de 50.000 kilómetros en España siguiendo unas normas y un
procedimiento técnico de homologación.

Esta red de itinerarios senderistas es una buena herramienta para que la sociedad

se acerque a la naturaleza de forma segura y respetuosa. Es interesante que desde los

órganos de gestión de los espacios naturales protegidos se apoye y asesore para

conseguir que estos itinerarios tengan mayores contenidos de interpretación ambiental;

sobre todo en los senderos
locales y de pequeño recorrido que pueden servir para la transmisión sencilla de
conocimientos y actitudes ambientales.

Asimismo, se debe buscar una mayor coordinación entre las federaciones y las

administraciones ambientales con relación a la promoción y señalización de nuevos senderos.

6. La irrupción de nuevas tecnologías en la sociedad abre un campo de
actuación muy interesante en el terreno de la educación ambiental, especialmente
mediante las herramientas informáticas y las redes de información, que debe
facilitar a las federaciones y clubes un medio de trabajo para comunicar e informar
de forma responsable y sostenible a sus asociados y al resto de la sociedad.

7. Se debe promover desde el ámbito federativo y los organismos
públicos el acercamiento a la naturaleza mediante prácticas deportivas no
motorizadas – siempre dentro de la regulación establecida- que supongan una
modalidad sostenible de conocer las montañas, ayudando con estas buenas
prácticas ambientales a la reducción de la contaminación atmosférica y a la
conservación de las montañas frente a las amenazas del cambio climático.

8. Las federaciones y las administraciones deben impulsar y apoyar
Centros de documentación vinculados a la montaña. Los objetivos serán actualizar
y difundir los servicios existentes en educación ambiental, y servir de herramienta
y asesoramiento al profesorado y a las entidades. Las administraciones públicas
pueden ayudar a la creación y mantenimiento de estos centros de documentación
mediante convenios-marco de colaboración.

9. Se debe apostar por el aumento de los programas de formación
continua que desarrollan las federaciones para el profesorado (docentes, técnicos,
guías, guardas, monitores de clubes, etc.) con relación a materias de educación y
sensibilización ambiental, a través de acuerdos entre las federaciones y
administraciones públicas competentes en medio ambiente, educación y deportes.
En el mismo sentido, se seguirá apoyando la colaboración de las federaciones con
instituciones de enseñanza superior e investigación, facilitando el acceso, estudio
y evaluación ambiental de ENP, acentuando su función social.

10. Los programas y planes de Uso Público y Educación Ambiental en los
ENP, deberían potenciar la participación activa de las federaciones y clubes en
todo lo relacionado con la divulgación de normas de uso público, fomentando la
buena ordenación de las actividades deportivas en la naturaleza y la formación de
los responsables y asociados en materia ambiental.

11. Las instalaciones de acogida de los ENP, así como los refugios de
montaña deben integrarse en los programas educativos, divulgativos e
interpretativos, y servir de soporte para la difusión de mensajes que induzcan a
actitudes de mayor respeto al medio ambiente, fomentando la participación activa
de los visitantes, en general, y de los montañeros, en particular.

12. En este contexto, se propone la implantación de encuentros o reuniones
periódicas especificas entre gestores de espacios naturales y federaciones de
montañismo (a modo de plataforma de comunicación socio-ambiental), para
fomentar mutuamente programas y acciones de sensibilización ambiental, que
promuevan en estos espacios actitudes y valores respetuosos con la naturaleza y
compatibles con la práctica de los deportes de montaña.


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